Directores Líderes en tiempos de COVID19

Directores Líderes en tiempos de COVID19

El director es el corazón y motor de la institución educativa. En las comunidades vulnerables, éste asume un rol clave de líder tanto pedagógico como comunitario, organizando y movilizando a la comunidad educativa para su desarrollo. La crisis del COVID19 no ha cambiado este rol, y las y los directores de las escuelas han dado todo de sí para sacar a la comunidad adelante.

Experiencias como la generación de Brigadas Voluntarias para cuidado y mantenimiento de las escuelas, la implementación de clases por Radio Comunitaria, la organización de ollas populares para las familias más afectadas, y las formas más creativas encontradas para llegar a los alumnos, son algunas de las innovaciones que nos comentan directoras y directores entrevistados en este nuevo artículo de la serie #LeccionesAprendidas del Observatorio Socioeducativo Alda . Pieza fundamental del sistema.

Pieza fundamental del sistema educativo

Las directoras y los directores de escuelas públicas son una pieza fundamental del sistema educativo. Su liderazgo es un factor clave para el mejoramiento de los resultados de aprendizaje y de los procesos de cambio en la escuela (Benegas, 2016), lo que adquiere un nivel aún mayor en periodos de crisis como la actual.

La suspensión de las clases presenciales y la rápida implementación del formato de clases virtuales a nivel país ha conmocionado a las escuelas y familias, con un mayor impacto en aquellas comunidades vulnerables donde las condiciones para la educación a distancia no están dadas, y que son, a su vez, las comunidades donde la crisis económica ha afectado con más fuerza. En este contexto de grandes limitaciones y desafíos, el liderazgo directivo ha logrado marcar una diferencia con respuestas innovadoras y resilientes, acorde a la necesidad.

“Las instituciones educativas necesitan del liderazgo directivo. Esto es, un liderazgo que actúe como elemento dinamizador, capaz de direccionar e influir en el comportamiento y prácticas de toda la comunidad educativa, tanto en lo pedagógico como en lo social. Un liderazgo que dé sentido a las acciones educativas y movilice a los integrantes de la comunidad escolar en la consecución de objetivos comunes y que se focalice en el aprendizaje, en el logro de mejoras académicas y también en la transformación de la escuela” (Leithwood y Jantzi, citado en Benegas, 2016:11).

Sin embargo, pese a esta importancia fundamental, el sector directivo de las escuelas sigue siendo uno de los más relegados en términos de políticas públicas de acompañamiento y capacitación. Una investigación de la Fundación Alda ha demostrado que este sector es destino solamente del 14% de los planes y programas enfocados a la mejora de la calidad educativa en el país (Galeano, Valdez y Paredes, 2019).

Liderazgo y movilización ante la crisis

Ya en el 2014, la OREAL/UNESCO sostenía que “el desafío radica en intentar dar respuestas nuevas a las preguntas que se dan en una sociedad cada vez más globalizada en la cual, el cambio podría presentarse como oportunidad para mejora” (OREAL/UNESCO, 2014:37). La frase adquiere gran importancia en la actualidad.

“Al inicio de la cuarentena todos en la comunidad educativa estuvimos viviendo con miedo, prácticamente aislados”, nos decía la directora de la escuela Héctor Roque Duarte, Lida Ayala. “La tarea más difícil de todo lo acontecido ha sido la educativa, cumplir con mi rol como líder, maestra guía que acompaña, asesora, encamina las tareas”, reflexionaba la directora Raquel Rolón, comentando sobre estos más de 3 meses de suspensión de clases presenciales.

El acompañamiento desde el Ministerio de Educación y Ciencias ha sido limitado, contando solamente algunas escuelas con apoyo de las supervisiones de la zona, mientras que las demás lograron superar las dificultades con la principal base en el trabajo comunitario en equipo. “La tarea que más me ocupó fue la de buscar los mecanismos para que mis docentes, estudiantes y padres de familia se adaptasen a esta nueva forma de enseñanza, ninguno de ellos la aceptó, pusieron varios obstáculos, los cuales juntos hemos superado poco a poco”, comenta Carlos López, director de la Escuela Pabla Ferreira.

Llamadas diarias a las madres y padres, visitas a las familias que no poseen conectividad a internet o cuyos hijos no respondían las tareas, y organización de equipos de trabajo han sido algunos de los mecanismos implementados por los directores. El rechazo inicial de algunas familias, estudiantes y docentes al cambio de formato a las clases virtuales logró transformarse, a partir del trabajo diario, persistente y motivador de los directores, en un trabajo en equipo colaborativo que hace frente a las dificultades.

Comunidades con necesidades

“Las clases virtuales serían una buena manera de afrontar situaciones como la pandemia, si todos los actores educativos contásemos con la preparación y las herramientas para llevarlo a cabo”, sostiene el director López. Sin embargo, esa no es la realidad de las familias de comunidades vulnerables, donde no todas tienen acceso a internet, celulares inteligentes o crédito para datos móviles. Casi la totalidad del trabajo de las clases virtuales se desarrolla a través de los teléfonos celulares, principalmente del padre o la madre, lo que lleva a que en una familia se cuente con un teléfono celular para todos los hijos -en promedio, 3 a 4 hijos escolarizados en distintos grados y turnos por familia. Si el padre o la madre trabaja fuera de la casa, la situación se complica aún más, limitando el tiempo de trabajo solamente a la noche, tras la vuelta del padre o la madre del trabajo.

Todo ello “hace que la tarea educativa sea desarrollada dentro del ámbito aristocrático”, reflexiona la directora Raquel, comentando, como los demás colegas, que el retorno de las tareas por parte de los alumnos es bastante bajo. Sin embargo, todos sostienen que el mantenimiento del vínculo con los alumnos, independientemente del retorno de las tareas, ha sido el elemento más importante en este periodo, tanto para el proceso pedagógico como, asimismo, de contención psicosocial.

Las escuelas se encuentran en comunidades muy afectadas por la crisis, con familias provenientes en su mayoría de asentamientos urbanos, que se dedican a actividades como el reciclado, la venta de comida, trabajadoras domésticas, albañiles, entre otros, que han quedado sin trabajo en este periodo. Esta situación afecta, acorde a los directores, a 80% de las familias de las escuelas. Ante ello, una de las escuelas ha organizado una olla popular para las familias, mientras que otra se sumó a apoyar la olla popular organizada por la comunidad. De manera sistemática, las escuelas entregan a las familias los complementos nutricionales para las niñas y niños.

“Las familias hoy están predispuestas y abiertas, están ayudando bastante y su trabajo es fundamental en este momento”, comentaba una directora. Las madres y padres se han vuelto la piedra angular de la educación a distancia. Tras el primer momento de rechazo, en la actualidad, se encuentran trabajando en su mayoría de forma colaborativa con los directores y docentes, acompañando, pese a las limitaciones y dificultades, a sus hijos. Algunos padres no terminaron el primer ciclo de la Educación Escolar Básica, volviéndose ello una barrera para la comprensión de las tareas, pero no siendo un límite en el acompañamiento y la motivación.

Teniendo en cuenta esta realidad, los directores son flexibles con las fechas de entrega, entendiendo que no pueden exigir a los niños cumplir a tiempo cuando no cuentan con los medios necesarios, así como tampoco con las condiciones básicas para el proceso de aprendizaje. El contacto uno a uno con los alumnos permite dar un seguimiento, y entregar de forma individualizada las tareas a aquellos niños y niñas con adecuaciones curriculares.

Soluciones innovadoras

La principal herramienta utilizada es el WhatsApp. Los directores crearon grupos de WhatsApp con los alumnos por grado y por turno, así como con las familias, para un contacto directo y personalizado. El acceso a la plataforma del Ministerio es difícil para las familias al no contar con los medios, por lo que los envíos de materiales y tareas, así como la recepción de los trabajos de los alumnos, se da por medio de los grupos de WhatsApp.

Para aquellas familias que no cuentan con teléfonos o saldo para recibir los materiales por los grupos, algunas escuelas han implementado la entrega casa por casa de los materiales fotocopiados.

El uso de la Radio Comunitaria es una de las experiencias exitosas a replicar. La Escuela Pabla Ferreira ha tomado la iniciativa, y diariamente dicta clases de 1 hora a 1 hora y media para cada uno de los grados por la radio comunitaria de la zona, con una alta respuesta por parte de la comunidad. El director López sostiene que las clases por radio han sido la única forma posible mantener el vínculo con todos los alumnos, en tanto la plataforma del MEC y las clases por televisión por cable limitan el contacto a quienes cuentan con medios, y con ello, reducen el seguimiento y los resultados educativos.

Otra solución innovadora ha sido la creación de Brigadas de Trabajo Voluntario en la Escuela Juan de Salazar. La iniciativa surgió de la directora Raquel Rolón y los docentes, tras el robo que la escuela sufrió en las primeras semanas de cuarentena. Actualmente, las Brigadas compuestas por los docentes trabajan en turnos diarios en la escuela, de forma escalonada, manteniendo el cuidado, la limpieza, el aseo y la seguridad del predio, con resultados positivos tanto para la escuela como, asimismo, en el fortalecimiento de la comunidad educativa.

Los directores sostienen que el proceso de trabajo a través de las herramientas virtuales ha generado un aprendizaje que, con los medios y las condiciones adecuadas, puede ser de gran utilidad para sumar y potenciar las clases presenciales, una vez retornando al aula. Asimismo, han reafirmado el rol protagónico de la comunidad educativa organizada y movilizada para el resultado de los procesos de aprendizaje. Y han resaltado cómo, a partir del trabajo meticuloso con la información y los datos de la comunidad, se logra adecuar los contenidos y formatos a las necesidades comunitarias, para salir adelante.

“Aprendimos que el docente es irremplazable, que el contacto diario es fundamental, que las familias son claves en el proceso de aprendizaje, y que, con las condiciones adecuadas, las herramientas tecnológicas nos permiten mejorar la educación”, reflexionan.

Lecciones aprendidas

– El liderazgo directivo es clave para el desarrollo de la escuela y la comunidad. Es necesario fortalecer su acompañamiento y capacitación.

– El trabajo conjunto, el contacto directo y la participación de las familias, docentes y alumnos permite lograr los resultados anhelados.

– Implementar herramientas tecnológicas para la educación y la participación, potencia -con las condiciones adecuadas- los resultados positivos.

– Diversificar las estrategias de llegada a las familias y los alumnos acorde a la realidad de cada uno.

– La importancia estratégica de contar con datos actuales de la población escolar.

– La necesidad de ser flexibles ante las realidades para adecuarlas al contexto.

Referencias

• Benegas, Myriam (2016). Características de una Directora Lídera. Estudio del Perfil Directivo en la Escuela Básica N° 5633 Santa Rosa de Limpio, Observatorio Socioeducativo Alda: Asunción.

• Galeno, María José; Valdez, Nolberto; Paredes, Teresa (2019). Mapeo de ofertas y actores intervinientes en el nivel primario a nivel nacional, Fundación Alda: Asunción (Edición no publicada),

• OREALC/UNESCO (2014). El liderazgo escolar en América Latina y el Caribe. Un estado del arte con base en ocho sistemas escolares de la región. Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe: Santiago de Chile.


1Ficha técnica: Entrevista a 2 directoras y 2 directores de la Red de Escuelas de la ciudad de Limpio, con quienes la Fundación Alda coordina y colabora en el marco del Programa Limpio Sur.

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